"Cuando estaba en la escuela secundaria, me sentía incómoda con el tamaño de mis pechos y solía decir que cuando cumpliera 18 años me iba a operar los senos para hacerlos más pequeños. Y mi mamá me dijo: 'No lo hagas. Te arrepentirás en la universidad’. Y me alegro mucho de no haberlo hecho. Me gustan. Son mis mejores amigas. El cuerpo de todo el mundo es hermoso. Cuando tienes confianza y estás feliz por dentro es cuando realmente se nota ante los demás", declaraba Sweeney a la revista Glamour.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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