"A una parte de mí le encantaría [hacer una secuela] porque amo a Saoirse, la actriz y el personaje, y el personaje es muy querido para mí. Yo no era así, pero es casi una persona que desearía haber sido, aunque no era tan segura de mí misma, pero sí la volvería a visitar. Definitivamente haría más películas en Sacramento, eso es algo que sé que quiero hacer, tengo una gran idea para otras dos", declaraba Gerwig en una entrevista con el director Cameron Crowe.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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