"Creo que no podemos seguir haciendo eso de decirles a todos cómo sentirse y darnos palmaditas en la espalda y recibir puntos por brindar espacio a las voces marginadas, y solo en la capacidad de que se les permita hablar sobre eso. Todos hemos estado allí todo el tiempo. Creo que la era en la que las películas queer que sólo tenían la intención de ser eso, al punto que sólo se hacía eso, se acabó. Tal vez sigan sucediendo, pero creo que es algo inherente a la forma en que todos avanzamos", declaró Stewart durante la Berlinale.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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