"Estaba a punto de interpretarlo (Vulture en "Spider-Man: Homecoming"-2017), y me dijeron que Michael Keaton lo quería de vuelta. Me ofrecieron algo diminuto. Dije, 'No, gracias. Otro actor habría demandado… No había firmado contrato, pero habíamos acordado. Creo que esos son términos aceptables. El director del estudio me llamó y me dijo: "Esto es terrible". Me siento fatal, ¿lo podrías dejar el [papel]?’ Y lo hice. Sentí que si no me querían, yo tampoco quería estar allí, ¿sabes a qué me refiero? Mi abuela me decía: 'Si no te quieren en una fiesta, no vayas'. Entonces yo dije: no me quieres en la fiesta. No quiero estar allí. Me sentí desechado y menospreciado, así que realmente no quería ser parte de eso. A veces, cuando eres una persona de color, estás tan acostumbrado a ser menospreciado que piensas que te están menospreciando", declaró Leguizamo en una entrevista con Business Insider.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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