"Totalmente diferente. Me costó mucho a mi viniendo de un mundo como el de Logan que es como sangre, cabezas por el suelo, coritos, caos absoluto, borrachos. Venía de un mundo poco glamouroso. [...] Y luego, a un mundo completamente distinta que es como samurái, es casi como de respiración, de respeto, de códigos y tal. Y a mí, personalmente, yo lo noté muchísimo la diferencia entre mí y los otros actores, que yo viniendo de un sitio de acción tan distinto, a mí me costó realmente. Por ejemplo, cuando yo pegaba golpes me salía con ruido, y me decían 'tú estás calmada' y yo 'ah, ¿pero no estoy siendo agresiva?', y ellos 'no, tú estás evitando'. Me costó mucho entender que los jedi no atacan, sino evitan. Matar es lo último, no se va a matar", declaraba Keen en una entrevista con la web Tomatazos.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

Comentarios
Publicar un comentario