“Nos dejaron con el escritor principal, Dan Schneider. Así que él está escribiendo, y él y yo chocamos un poco. Recuerdo que Dan y yo tuvimos una gran discusión en el set. Él dijo: ‘Vayamos a esta habitación de aquí, en este armario’. Cerró la puerta y empezó a gritarme. Tenía pasión por este programa, pero no soy el productor del programa, ¿verdad? Y cuando era Brian Robbins, era diferente. Era como si tuviéramos esas conversaciones geniales que eran súper increíbles y yo lo entendería. Pero cuando se fue como, ‘Está bien, ahora tengo que lidiar con esto’. Siendo adulto en este momento, tenía que tomar una decisión, ¿sabes a qué me refiero? Pensé: ‘Está bien, o vamos a pelear o me voy. Y eso es lo que hice. Dejé la situación", revelaba Mitche en el podcast Baby, This is Keke Palmer.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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