“El acuerdo: el estudio cambió las reglas del juego. Les dije: ‘No pueden hacer eso’. Insistieron. Les dije: ‘Bueno, les voy a advertir que me iré porque pasaré a la siguiente película’. No me creyeron, y yo sí”. Me pidieron que fuera demasiado lejos y dije: ‘No. ¡Siguiente!’. No les gustó mi trato. Así que dije: ‘Seguiré adelante. Soy caro, pero soy muy bueno’. Me gustó el lado de clase trabajadora de los Bee Gees. Se trata de competencia entre hermanos… Y luego pierden a Andy, Andy murió por sobredosis a los 30 años… Se trata más del don que de la suerte, ¿verdad? Es una historia fantástica”, declaraba Scott a la revista GQ.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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