"Walter White es uno de los grandes malos de todos los tiempos. Pero en igualdad de condiciones, creo que preferiría que me celebraran por crear a alguien un poco más inspirador. En 2025 es hora de decirlo en voz alta, porque vivimos en una era en la que los malos, los de la vida real, están fuera de control. Malos que hacen sus propias reglas, malos que, sin importar lo que te digan, en realidad solo buscan su propio beneficio. ¿De quién estoy hablando? Bueno, esto es Hollywood, así que adivina. Creo que cuando creamos personajes tan indelebles como Michael Corleone, Hannibal Lecter, Darth Vader o Tony Soprano, los espectadores de todo el mundo prestan atención y dicen: ‘Esos tipos son geniales. Yo quiero ser así de genial’. Cuando eso ocurre, los malos de ficción dejan de ser el personaje que se supone que deben ser y se convierten en aspiraciones. Así que quizá lo que el mundo necesita ahora son personajes buenos, clásicos, de la Gran Generación, que den más de lo que reciben, que piensen que la amabilidad, la tolerancia y el sacrificio no son solo para tontos", declaraba Vince Gilligan durante los Writers Guild of America Awards, donde recibió el premio Paddy Chayefsky por sus contribuciones a la escritura creativa.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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