"No siento que tenga que ser perdonada por nada; ¿hasta cuándo tengo que pedir perdón?; desde que salieron las redes sociales habré publicado unos 20.000 mensajes, a razón de uno diario por lo menos, pero justo sacaron cuatro fuera de contexto; siempre he tenido broncas porque nunca me he callado mi opinión; he recibido por ello insultos continuamente; ¿alguien puede creer de verdad que yo desprecio a las minorías?; siento un respeto enorme por los musulmanes, pero no por el fanatismo ni por el terr*rismo; no por las barbaridades que se han cometido en nombre de dioses o religiones. Reaccioné ante eso, por ejemplo, después de los atentados del 11-S en Nueva York o del 11-M en Madrid. Como tantos ciudadanos", respondía a El País.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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