“Nadie debería odiar a Kaitlyn. ¿Por qué harías eso? Es innecesario. Quiero decir, la gente también me odia. A la gente le encanta odiar a otros, pero a mí no me gusta. Y creo que solo estamos interpretando personajes, y eso es todo. Nadie debería odiar a Kaitlyn. ¿Por qué harías eso? Es innecesario. Quiero decir, la gente también me odia. A la gente le encanta odiar a otros, pero a mí no me gusta. Y creo que solo estamos interpretando personajes, y eso es todo. Es muy graciosa en la vida real. Es una actriz brillante y un ser humano increíble. No me di cuenta de lo graciosa que era hasta que salimos a jugar billar, y en el Uber de regreso no paraba de reírme”, declaraba Ramsey al medio Capital Buzz.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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