Héctor Germán Oesterheld fue uno de los grandes narradores de la historieta argentina. Nacido en Buenos Aires en 1919, se formó como geólogo, pero dedicó su vida a la escritura.
En los años ‘50 fundó la mítica Editorial Frontera y creó, junto al dibujante Francisco Solano López, El Eternauta: una historieta de ciencia ficción con una fuerte carga simbólica, que relata la invasión de una nevada mortal, la resistencia colectiva y el valor anónimo del héroe común. Con el tiempo, la obra se volvió lectura obligada y metáfora política para generaciones enteras.
A partir de los años ‘70, Oesterheld profundizó su compromiso político: se unió a Montoneros y comenzó a escribir textos militantes, reescribiendo incluso El Eternauta con un tono más abiertamente político. Esto lo puso en la mira de la dictadura militar.
El 27 de abril de 1977 fue secuestrado en La Plata por un grupo de tareas. Para entonces, ya habían desaparecido sus cuatro hijas. Se acaba de estrenar en Netflix la miniserie más esperada del año. Una historia legendaria. Un fenómeno que ha marcado generaciones. Y ahora, por fin, llega en forma de serie.
El Eternauta ya está aquí, y no estamos hablando de una producción cualquiera. Durante años se dijo que era imposible adaptarla, que era demasiado grande, demasiado simbólica, demasiado importante. Pero hoy, con Ricardo Darín como protagonista y Buenos Aires como escenario real de lo imposible, ese relato que muchos crecieron leyendo se convierte en imagen.
Todo comienza con algo tan cotidiano como una nevada. Pero esta nieve no decora, no cubre, no calma. Esta nieve mata. Una ciudad paralizada. Una amenaza invisible. Y un grupo de personas que no están entrenadas para sobrevivir, pero no tienen otra opción. El héroe no es un soldado. No es un científico. Es alguien común, empujado a resistir cuando todo alrededor se derrumba.

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