El médico, Salvador Plasencia, le suministró a Perry 20 viales de ketamina durante dos semanas en el período previo a su muerte, desplazándose en ocasiones a su domicilio para inyectárselo. Según el acuerdo de culpabilidad, presentado el lunes ante un tribunal federal de California, la fiscalía recomendará una pena de 15 a 21 meses por cuatro cargos de distribución de ketamina. De ser declarado culpable en el juicio, podría enfrentar una pena de hasta 40 años de prisión.
Con el acuerdo, Plasencia, propietario de una clínica de urgencias en Malibú, California, se convierte en la cuarta persona en declararse culpable en relación con la muerte accidental de Perry, causada, según se determinó, por los efectos agudos de la ketamina. En 2023, fue encontrado inconsciente y flotando boca abajo en el jacuzzi de su casa en Los Ángeles.

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