“Hay tanta vi*lencia con arm*s en mi país, es muy difícil ver esas películas. Los viejos vaqueros son geniales, pero la forma en que [la violencia] está exagerada ahora es perturbadora. No me gustan mucho las películas violentas. Amo a Scorsese, así que hay momentos para ello, los temas violentos pueden ser interesantes o insinuantes. Pero lo realmente sangriento, eso no es para mí”, declaraba Coppola durante el festival Nouvelles Vagues en Biarritz.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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