“Toby Emmerich, que en ese entonces estaba en Warner Bros., se me acercó y me dijo: ‘¿Superman de James Gunn?’, y yo le respondí: ‘No sé, hermano’. Entonces me dijo: ‘¿Y qué tal ‘El Escuadrón Suicida’?’ Así que se me ocurrió una idea, fui y la presenté, y me dijeron: ‘Sí, hagámosla’. No es broma, me fui a casa y recibí una llamada. Era Alan Horn, y me dijo: ‘James, ¿crees que podrías venir a verme mañana?’. Cuando fui, me dijo: ‘Quiero volver a contratarte’. Y yo le respondí: ‘Oh… tengo que hablar con Kevin’. Entonces fui a la casa de Kevin y me dijo: ‘Esto es increíble. Está buenísimo. Justo lo que quería’. Y yo le dije: ‘Sí, está bien, pero primero tengo que hacer otra cosa’ Y Kevin respondió: ‘Uf, ¿vas a hacer Superman?’. Le dije: ‘No, voy a hacer una secuela de ‘El Escuadrón Suicida’’. Y él soltó: ‘Whoa’.”, declaraba Gunn durante el podcast Armchair Expert.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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