“Entré a una sala con todos estos regalos y todos felicitando al estudio, y me dieron una caja. La abrí y era un mini cupcake. Un director hombre con una apertura así recibe un coche, un contrato por tres películas o básicamente lo que quiera. Pero a mí no me iban a dar el siguiente trabajo ni me iban a dejar hacer algo grande. Fue una realidad devastadora inmediata”, declaraba Catherine Hardwicke al medio The Guardian.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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