Por medio de su cuenta de X, Santiago Armesilla escribió: "No es extraño que la izquierda indefinida mexicana se ponga de lado de la narrativa que llega desde EEUU. Así llevan dos siglos, desde Poinsett. Y no es extraño ver que un capitalista que se disfraza de murciélago tome partido por la antropofagia caníbal mexica. Así más eficazmente se depredarán sus recursos. También es comprensible la reacción izquierdista aztequista a las justas quejas de los que combatimos la Leyenda Negra Antiespañola. Si la serie yanqui hubiese tomado partido por Hernán Cortés, todos estos morenazis (de Morena y nazis, porque son xenófobos con respecto a los españoles) estarían echando espumarajos por la boca de rabia, y tendrían los ojos rojos de ira. Pero es lo que tiene el izquierdismo mexicano, tanto el liberal como este socialdemócrata actual, hijo del PRI. Llevan dos siglos mamando verga gringa, y no piensan abandonar la costumbre" y en otro twit agregaba: "¿Batman azteca sacrificaría personas con rituales caníbales en esta propaganda antiespañola?".
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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