“El ‘Will Smith’ que el público conocía era solo lo mejor de mí. No se permitía estar enojado. Tengo miedo, tengo confusión, tengo enojo. Después de los Oscar, simplemente lo apagué todo. Me sumergí profundamente. Miré todas las partes de mí que siempre pensé que no eran para el consumo público”, declaraba Smith durante una entrevista con Drink Champs, de Revolt.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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