"Fue fantástico... Me causó una gran impresión porque era el primer súper famoso con el que trabajaba, a una edad en la que ya era consciente de su estrellato. Y lo hizo todo de una manera tan genial, y tenía tanto carisma... Era la persona que siempre quieres en el set marcando el tono para el tipo de película que estábamos haciendo, porque las cosas generalmente giran en torno al número uno. Era un guion que a todos nos importaba mucho y en el que pusimos mucho esfuerzo, y Bruce abrió el camino y lo lideró. A veces llegaba a casa de la escuela y el contestador automático parpadeaba y él decía: 'Hola, Haley Joel'. Sólo quería saludar.' Necesito encontrar esas viejas cintas. Sé que las tenemos por algún sitio. Es notable que mucha gente leyó el guion y el giro final, y nadie de los que tuvieron acceso a él hizo spoiler ni lo estropeó. No tuvimos que rodar finales falsos ni nada parecido para despistar a la gente", declaraba Osment en entrevista con Entertainment Weekly.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

Comentarios
Publicar un comentario