Durante una entrevista con LADbible, Johnson declaraba: “No hay nada extremo en esto. Tenemos tiempo para hacerlo, lo cual es muy bueno… no puedo esperar, porque es otra oportunidad que tengo para sumergirme en algo y desaparecer. En el pasado había subido cinco libras aquí, diez allá para distintos papeles, pero ¿treinta? Porque Mark era mucho más grande y su cuerpo estaba construido de manera diferente… te das cuenta de que en realidad es muy difícil. Es un nuevo lado al que puedo acceder y explorar, pero ha estado ahí todo el tiempo. Simplemente no me había puesto en una posición en la que pudiera hacerlo. Tenía esta pequeña voz detrás de las costillas que me decía: ‘Oye, puedes hacer más. Hay más’… pero también había una pequeña incertidumbre. ¿Puedo hacer más?".
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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