“Todos son malditos antihéroes. Todos son demasiado cool. ¿Qué pasó con no ser cool? ¿Qué pasó con ser una buena persona con alguien? ¿Por qué eso se considera anticuado y cursi? Quiero ser cursi. Amo ese aspecto de mí mismo. Creo en la bondad del espíritu humano. Creo que muchas de las personas que hacen cosas que no me gustan son, en esencia, buenas. Solo tienen ideas extrañas sobre algunas cosas, y pienso que podemos comunicarnos con ellas. Quizás soy ingenuo, no lo sé, pero así soy yo”, declaró el director.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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