"Me fascina cómo se habla tanto, y creo que ahora se habla aún más, sobre los personajes negros en estos papeles. Es tan racista y estúpido. Es tan ciego, de una manera que me resulta revelador no reconocer que la evolución de estas películas refleja la evolución de la sociedad; que, de alguna manera, no mantenerla arraigada en la realidad cultural de 1939, cuando se publicaron los cómics, está contaminando esta franquicia. Es una tontería. Carece de toda lógica. Lo que me encanta de nuestro Batman es lo crudo, granular y accesible que es. El nuestro es un Gotham que nace del cine negro de los 70 en cuanto a su estética cinematográfica: el Nueva York negro de los 70. Obviamente, la ciudad de Nueva York es el modelo de Gotham, y si miras la ciudad de Nueva York de los 70, o si miras la ciudad de Nueva York hoy, por supuesto, es un lugar multicultural. Así que, cualquier Gotham en una película contemporánea de la serie Batman que quiera ser auténtica tiene que reflejar una metrópolis estadounidense moderna. Eso es precisamente lo que es", declaraba Wright en una reciente entrevista con Collider.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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