“No es mi proyecto, van a hacer lo que ellos quieran. Una de las razones por las que no he dicho nada es que sé que a muchos de ustedes no les gustará la película. La película se dirige a un fandom muy específico del fandom de mi papá que todavía vive en la fantasía y a ellos sí les va a gustar. El tema con estas biopics es que es Hollywood, es fantasía. Te las venden como si fueran la realidad, están muy dulcificadas y la narrativa está controlada. Habrá cosas reales para también muchas mentiras y eso no va conmigo, no me gustan las mentiras. Lo dije, no me escucharon, me fui. Mucha gente está diciendo ‘ella odia a su padre, le guarda rencor y no quiere tener nada que ver con él’, solo porque no estoy en la producción de una película con errores. Eso no es verdad, solo no quiero formar parte de eso”, dijo la también actriz.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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