“Bueno, es, o era, mi personalidad genuina, pero también era un mecanismo de defensa [para autodespreciarme ante la prensa]. Y así era un mecanismo de defensa, simplemente decir: '¡Yo no soy así! ¡Me cago en los pantalones todos los días!'… Veo esas entrevistas y esa persona es molesta. Entiendo por qué ver a esa persona en todas partes sería molesto”, declaró Lawrence a The New Yorker. “Me sentí —no me sentí, creo— rechazada, no por mis películas ni por mi postura política, sino por mí misma, por mi personalidad”.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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