“Creo que es raro. La animación toma mucho tiempo, requiere alma. Nuestros animadores son actores: ellos interpretan las escenas y luego hacen que los personajes realicen esas acciones. Es importante hacerlo así porque necesitas sentir la emoción del momento para poder traducirla a través del personaje en pantalla. Para nosotros es un proceso extraño, algo que realmente no pertenece a la animación. Tal vez en algún momento pueda ser una herramienta para otras partes del proceso, pero en cuanto a la animación, no es algo que encaje", declaraba Maggie Kang al diario peruano 'El Peruano'.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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