La historia gira en torno a Camila, una influencer encarnada por Yiddá Eslava, que se ve forzada a emitir en vivo su encierro ante un público que decide su destino. El argumento transcurre en un entorno donde la ansia por validación digital se entrelaza con una prueba extrema de supervivencia para la protagonista. Esta narración, con una duración de 90 minutos, aspira a crear un clima de suspenso en los espectadores.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".







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