"Todo está en constante movimiento. Si pienso en mí, siempre estoy cambiando. Entonces, ¿por qué mi sonido no debería cambiar conmigo? No tiene sentido quedarme estancado en lo que he hecho antes. Creo que esa es la mejor manera de honrar mi vocación de músico. Eso no significa que no aprecie mis proyectos anteriores, ni que no esté agradecido por ellos. Se trata de lo que viene. Creo que siempre debe haber otras maneras de hacer canciones. Tenemos que encontrarlas", declaraba la cantante española a NYT Podcast.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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