“Trabajé con Brian Cox una vez y, de alguna manera, me vi envuelto en este conflicto sin querer. Brian es un actor excelente que ha hecho un trabajo extraordinario. Como resultado, se le ha dado un púlpito… del que no parece que vaya a bajarse. Siempre que quiere hablar del tema, me puede encontrar fácilmente… Simplemente no me gusta que [el Método] se malinterprete hasta este punto. No se me ocurre ni un solo comentarista que haya criticado el Método que entienda cómo funciona y la intención que hay detrás. Se centran en: ‘Ah, vivió en una celda durante seis meses’”. Esos son los detalles menos importantes... me revienta todo este rollo de "¡Oh, se metió de lleno en el método!". ¿Qué demonios, sabes? Porque siempre va ligado a la idea de una locura. Prefiero quedarme y chapotear, en vez de entrar y salir del agua o gastar bromas con cojines de pedos entre tomas o lo que sea que la gente crea que es cómo debería comportarme un actor", declaró Day-Lewis a la revista británica Big Issue.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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