El conflicto se originó por la denuncia de acoso que la directora china Yi Zhou interpuso contra Jeremy Renner, en la que además afirmó que el actor había aceptado aparecer en una película generada con inteligencia artificial. No obstante, el proyecto desató una nueva polémica: a través de sus abogados, Renner le notificó a Zhou que iniciaría acciones legales si ella usaba su imagen o voz en dicha película, ya que su autorización se limitaba exclusivamente al documental que realizaron juntos.
En una carta filtrada a medios especializados de Hollywood, el abogado de Jeremy Renner fue categórico: «Usted no mantiene ninguna relación personal con mi cliente, más allá de un encuentro extremadamente breve y completamente consensuado en una única ocasión, en julio de 2025». Con estas palabras, el representante del actor desmintió rotundamente la versión de la cineasta sobre una supuesta relación más cercana.
Además, el abogado afirmó que es completamente falso que Renner haya narrado una película animada generada con IA. En la carta, advirtió: «Mi cliente no tiene conocimiento ni participó de forma voluntaria en ningún proyecto de animación o de cualquier otro tipo creado con inteligencia artificial junto a usted, salvo el documental sobre Disney». Y añadió que, si la directora persiste en usar su nombre, imagen o voz en cualquier otra producción, «se enfrentará a una responsabilidad civil de varios millones de dólares por la apropiación indebida de los valiosos derechos de publicity de mi cliente».

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