Durante su participación en el podcast Conversations with Cam, toca por primera vez un punto muy sensible ligado a la demencia frontotemporal en una nueva conversación pública: "Bruce nunca conectó los puntos. Nunca se dio cuenta de que tenía esta enfermedad. Y eso es a la vez una bendición y una maldición. Pero estoy muy contenta de que no lo sepa. Es cuando el cerebro no puede reconocer lo que le ocurre. Para estas personas, lo que experimentan es simplemente normalidad. Mucha gente cree que es negación, como cuando alguien se niega a ir al médico diciendo 'estoy bien', pero no es así. Aquí no hay negación. Es el cerebro el que está cambiando. Es parte de la enfermedad. Bruce nunca se ha 'enganchado' al diagnóstico. Nunca. Y me alegro de que no sepa lo que le pasa. Sigue muy metido en su cuerpo. Y hemos seguido adelante con él. Nos hemos adaptado, paso a paso. La forma en que conecta conmigo y con nuestras hijas no es la que normalmente tendrías con un ser querido. Pero sigue siendo algo muy hermoso. Sigue estando lleno de significado. Pero es diferente. Sólo tienes que aprender a adaptarte".
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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