Durante el último fin de semana, Guillermo participó en el Festival Internacional de Cine de Palm Springs, donde le otorgaron el Visionary Award y al recibir el premio declaraba los sgte.: "He llegado a creer que todos nacemos con una o dos canciones para cantar. Eso es todo, y las repetimos una y otra vez hasta que nos salen bien. Y Frankenstein fue la canción que nací para cantar. Porque creo que queremos ser perdonados y perdonar. Y ahora, muy recientemente, es algo me ha quedado muy claro. Hace tres días, perdí a mi hermano mayor, pero estoy aquí, y estoy aquí porque la película habla de una condición puramente humana; eso lo demuestra la última parte de la película, que dice que el corazón puede romperse, pero lo roto sigue vivo. Incluso un corazón roto bombea la sangre y te impulsa a seguir adelante. Mi hermano y yo interpretamos a Víctor y a la criatura en muchos momentos de nuestras vidas" (vía ¡Hola!).
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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