Durante el que tal vez fue el instante más político de su presentación, se reprodujo el discurso de aceptación del Grammy de Bad Bunny en un pequeño televisor mientras aparecía un niño pequeño que guardaba un notable parecido con Liam, el menor de 5 años detenido por ICE en Minneapolis el mes pasado. Luego, el cantante le entregó su propio Grammy. La escena generó de inmediato un fuerte debate en redes sociales acerca de la identidad del niño y el simbolismo del gesto.
Algunos internautas especularon rápidamente que se trataba de Liam Conejo Ramos, el niño cuyo caso se hizo viral semanas atrás tras ser usado por agentes de ICE como “cebo” para capturar a sus familiares. Esta teoría se difundió masivamente, impulsada por el trasfondo político y social del espectáculo, lleno de alusiones a la migración, la identidad y la infancia. Sin embargo, otros usuarios —incluidos muchos seguidores del artista— plantearon una interpretación diferente: que el momento era una representación simbólica en la que Bad Bunny le entregaba el Grammy a su versión infantil, como metáfora de sus orígenes humildes, la persecución de sus sueños y el camino recorrido hasta llegar a uno de los escenarios más importantes del planeta.
Esta segunda lectura resultó ser la correcta. El niño que apareció en la actuación es Lincoln Fox, un joven actor infantil. Sus padres confirmaron a través de su cuenta de Instagram (@the_lincfox) que él interpretó a Benito Martínez de pequeño, como parte de una puesta en escena cuidadosamente planeada. “Voy a recordar este día siempre. Ha sido un honor”, publicó el pequeño tras la presentación.

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