Cuando la inmortalidad es una maldición y Hulk se convierte en el último habitante de un planeta muerto
"Hulk: The End" es un aclamado cómic de formato one-shot (número único) perteneciente a la línea "The End" de Marvel Comics, concebida para mostrar los días finales de sus héroes más icónicos. Escrito por el legendario Peter David e ilustrado magistralmente por Dale Keown, este devastador relato fue publicado originalmente el 26 de junio de 2002 (con fecha de portada de agosto de 2002). Al tratarse de una historia autoconclusiva condensada en un solo ejemplar especial de 40 páginas, su fecha de publicación coincide exactamente con el día de su finalización, convirtiéndose de inmediato en una obra de culto que no necesitó de una numeración extendida para dejar una huella imborrable en la mitología del gigante esmeralda.
El planteamiento de la obra nos sitúa doscientos años en el futuro, en un planeta Tierra completamente devastado, estéril y silencioso tras un holocausto nuclear global que extinguió a la raza humana. El único superviviente de la humanidad es un Bruce Banner anciano, demacrado y sumido en una profunda depresión, quien vaga en total soledad arrastrando un cuerpo desgastado que apenas se mantiene en pie. Banner comparte sus últimos días únicamente con un pequeño robot grabador extraterrestre (un Recorder) que filma su declive, mientras el anciano lidia con el dilema central de su existencia: desea desesperadamente morir para acabar con su miseria, pero su contraparte, Hulk, se niega rotundamente a dejarlo expirar debido a su indomable e implacable instinto de supervivencia.
El desarrollo o nudo expone el horror cotidiano y la tortuosa simbiosis de ambas personalidades atrapadas en el mismo ser en un entorno hostil. Dado que los humanos ya no existen, las criaturas dominantes del planeta son enjambres masivos de cucarachas mutantes gigantes y voraces. Cada noche, estos insectos atacan despiadadamente a Bruce o a Hulk, devorando su carne viva hasta los huesos; sin embargo, el increíble factor de curación regenerativa del coloso esmeralda reconstruye dolorosamente el cuerpo de la nada antes del amanecer. Banner experimenta el calvario psicológico de verse consumido una y otra vez en las grabaciones del robot, atrapado en un ciclo infinito de dolor donde la inmortalidad de Hulk se convierte en la peor de sus maldiciones.
El desgarrador desenlace se desata cuando el exhausto cuerpo de Bruce Banner sufre un ataque cardíaco masivo y, en sus últimos instantes de conciencia, le suplica mentalmente al monstruo que se rinda y lo deje descansar en paz. No obstante, impulsado por el pánico a desaparecer, Hulk toma el control absoluto del cuerpo de forma permanente y expulsa la psique de Banner para salvarse, sanando el corazón del cuerpo pero borrando la mente humana para siempre. La viñeta final muestra al gigante sentado solo en un acantilado bajo el crepúsculo; Hulk finalmente ha cumplido su eterno deseo de demostrar que es "el más fuerte que hay" y "el único que queda", pero al percatarse de la absoluta e irreversible soledad del universo, por primera vez confiesa con amargura sentir frío.

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