La semana pasada, Boy George lanzó "We Will Dance Again", una canción de reggae creada con inteligencia artificial en la que expresa su apoyo a Isr*el y rechaza el uso del término "genoc*dio" para describir la ofensiva israelí en G*za. El tema generó una fuerte controversia, fue retirado de Bandcamp por incumplir la política de la plataforma sobre música generada con IA y la cuenta desde la que fue publicado quedó desactivada. Además, Boy George ya no participará en la producción de Jesus Christ Superstar en el London Palladium, aunque los informes disponibles indican que abandonó el proyecto en medio de la polémica, y no que fuera despedido oficialmente. También han circulado versiones de que rompió su relación profesional con Tony Pontius tras negarse este a publicar la canción, pero ese motivo no ha sido confirmado de forma oficial.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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