Durante los conciertos de Bruno Mars en el estadio de Wembley, Londres, se ofrecieron entradas identificadas como “No View / Audio Only” por £58,35 libras, aproximadamente €70 euros, que permitían acceder al recinto y escuchar el espectáculo, pero sin poder ver el escenario ni las pantallas gigantes. La modalidad generó polémica porque, a diferencia de una localidad con visibilidad reducida, la falta de visión estaba advertida expresamente antes de la compra. El diario español El País señaló que este modelo representa una nueva forma de comercializar experiencias devaluadas en eventos con una demanda muy superior a la oferta.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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