Kenneth Lonergan sale al paso en favor de Mark Ruffalo asegurando que imputarle antis*mitismo es una maniobra 'cínica'
En una carta enviada a The Hollywood Reporter, el cineasta y dramaturgo ganador del Oscar Kenneth Lonergan manifestó su respaldo al actor Mark Ruffalo tras la creciente polémica vinculada a la fusión entre Paramount y Warner Bros. Discovery, defendiéndolo firmemente de las acusaciones de antis*mitismo surgidas a raíz de una publicación en Instagram donde la estrella de Marvel asoció a la familia multimillonaria Ellison con las acciones mil*tares de Isr*el en G*za y catalogó el conflicto como un "gen*cidio" impulsado por un sistema de apartheid y opresión ligado a Oracle, lee su carta a continuación:
28 de agosto de 2026
Mark Ruffalo lleva hablando de Isr*el desde mucho antes de la gu*rra de G*za. Aparte de algún intercambio rutinario de réplicas en las redes sociales, nadie serio que yo conozca lo había acusado de antis*mitismo. Ahora, Paramount ha hecho precisamente eso, a raíz de sus constantes ataques contra David Ellison y la inminente fusión de Paramount.
Aunque espero compartir el humanitarismo básico de Mark —y deploro igualmente la conducción de la gu*rra tal como la entiendo—, discrepo profundamente de muchas de sus posturas sobre Oriente Medio, Isr*el, G*za y la constelación de grupos satélites fundamentalistas isl*micos fanáticos de Ir*n. Creo que ambos compartimos una opinión igualmente negativa del fundamentalismo sion*sta mesiánico fanático.
Pero Mark es un querido amigo desde hace treinta años. La idea de que es antis*mita es manifiestamente absurda, y la acusación en sí, una mentira cínica y repugnante. Ojalá el Centro Simon Wiesenthal, al menos, revisara sus comentarios y su propia respuesta, y aclarara dónde detectan exactamente algún antis*mitismo.
Una acusación similar contra Mark por su última diatriba en redes sociales —una diatriba, cabe señalar, tal como la calificó esta semana K.J. Yossman, de *Variety*— proviene de Ari Ingel y de Creative Community for Peace. Es, asimismo, una acusación carente de pruebas, difamatoria y vergonzosa. Debería darles vergüenza a sus autores y firmantes, especialmente a esos pocos signatarios que conocen a Mark, han trabajado estrechamente con él y saben perfectamente que no es así.
No tengo ningún problema con quien quiera rebatir las ideas de Mark o de cualquier otra persona. Pero, como ocurre con todas estas maniobras de distracción, las acusaciones endebles lanzadas contra él por sus detractores conducen directamente a los puntos débiles de sus propias posturas; puntos que no pueden —o no quieren— defender abordando realmente lo que él dice. Es un viejo truco, y uno lamentable.
Mencionaría mis propios antecedentes étnicos, aunque solo fuera para establecer mi derecho —o la falta del mismo— a opinar sobre estos asuntos. Pero me ofende hacerlo. Así que, si a alguien le interesa, puede buscar esa información por su cuenta.
Kenneth Lonergan.

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