El evento sirvió como escenario para cuestionar los retos de distribución y la falta de conexión con las audiencias que padece la cinematografía nacional frente a las grandes superproducciones comerciales de Hollywood. En este marco, durante la gala transmitida desde las inmediaciones de los Estudios Churubusco, el realizador generó una fuerte discusión en las redes sociales de plataformas como Facebook tras declarar de manera contundente: "En este país nos encanta filmar. Pero no nos encanta ver lo que filmamos". Con estas palabras directas, Bonilla abrió un debate urgente sobre la profunda polarización de una industria dividida entre visiones extremadamente autorales y fórmulas comerciales masivas.
Por medio de su cuenta de X el cantautor y trombonista de origen puertorriqueño escribía: "Los manejadores de Bad Bunny intentaron salvar su actuación y convirtiérla en un gran éxito. Ellos fueron muy inteligentes al hacer que se retractara vistiéndose de mujer, también le hicieron mostrar la bandera azul cielo junto a la bandera pecosa, algo que nunca abogaría. Luego lo protegieron con Lady Gaga, que no conoce su tras*ro de un agujero en la pared. Pero el mayor perdedor, el mayor perdedor, fue Ricky Martin, que sonaba como una mi*rda y cantó una canción antiestadounidense sobre no dejar que Puerto Rico se convirtiera en Hawái. Esto de un "nacionalista socialista" que elige vivir en South Beach, criando a su hijo g*y adoptivo y a su marido comiendo poll*".

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