El cineasta mexicano Guillermo del Toro alertó sobre la posibilidad de que el fascismo vuelva a ganar popularidad durante su participación en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), celebrado en México. En una conferencia de prensa por el vigésimo aniversario de "El laberinto del fauno", el director reflexionó sobre cómo los discursos autoritarios pueden resurgir mediante estrategias de manipulación, polarización y propagación del odio, similares a las empleadas por Joseph Go*bbels y Benito Muss*lini. Al recordar una conversación con un periodista, Del Toro expresó: "Un periodista me dijo: ‘Hablar del fasc*smo cuando ya está derrotado no es tan difícil’. Le digo: ‘Se pone de moda otra vez, no se preocupen’. En el libro de reglas de cómo dominar subsisten las mismas leyes: dividir, crear od*o y generar antagonismo. Son cosas que vienen funcionando desde Go*bbels y Muss*lini y se pueden aplicar otra vez".
El realizador también cuestionó las estrategias con las que, según su análisis, determinados sectores de poder intentan desviar la atención de los problemas estructurales y enfrentar a las personas entre sí. Del Toro señaló que las redes sociales y los centros de bots pueden utilizarse para extender mensajes de confrontación y desaliento, creando un ambiente que dificulta la solidaridad. En ese contexto, advirtió sobre la existencia de "muchísima ingeniería de od*o" destinada a "fomentar la división" y alimentar una aparente "falta de esperanza". Asimismo, sostuvo que la "gente de arriba" busca convencer a la sociedad de que el problema son las personas que están a nuestro lado.
Al reflexionar sobre el significado de "El laberinto del fauno", película que aborda la represión franquista a través de la fantasía, Del Toro destacó el contraste entre la esperanza de su protagonista, Ofelia, y la visión autoritaria del fasc*smo. Para el director, la capacidad de creer y resistir puede convertirse en una forma de enfrentarse a los sistemas de dominación. Por ello, afirmó: "El arma más poderosa es entender esta lucha de poderes como dos tipos de fe: la fe de esta niña protagonista (Ofelia), de ‘El laberinto del fauno’, porque tiene mucho más fundamento, más dolor, más realidad que la del fasc*sta". El cineasta recordó también que en "El espinazo del diablo" (2001) recurrió al terror y a los elementos fantásticos para representar la violencia y la represión de los regímenes autoritarios.
Finalmente, el cineasta, nacido en Jalisco en 1964, compartió su preocupación por la facilidad con la que el od*o puede imponerse sobre la empatía, una reflexión que relacionó con su visión del mundo y su trabajo actual en la adaptación de "The Buried Giant" (El gigante enterrado). Al explicar aquello que más le desconcierta de la sociedad contemporánea, señaló que le sorprende "la capacidad que hay para creer que el od*o es más adictivo que la compasión". Conmovido, concluyó con una reflexión sobre las consecuencias de alimentar el resentimiento hacia los demás: "El od*o es el veneno que te tomas para ver si se mu*re el otro. Es absolutamente incomprensible para mí".

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