En enero de 2022, James Gunn, director de la trilogía de Guardianes de la Galaxia, reveló que había intentado incluir al personaje Bug en las tres películas de Marvel, pero no había conseguido hacerlo debido a problemas relacionados con los derechos de propiedad intelectual. El cineasta compartió esta información en Twitter, donde explicó que Hasbro poseía los derechos del personaje, lo que había impedido que formara parte de las aventuras de los inadaptados cósmicos en el Universo Cinematográfico de Marvel (UCM).
La situación de Bug había sido similar a la de Rom, el Caballero Espacial, otro personaje cuya incorporación al UCM se había visto limitada por cuestiones de derechos. Aunque Marvel había publicado historietas protagonizadas por ambos héroes, no controlaba todos los derechos necesarios para utilizarlos libremente en sus producciones cinematográficas. De esta manera, Gunn había visto frustrado en tres ocasiones su deseo de incorporar a Bug a la trilogía, demostrando que, pese a la expansión del universo cinematográfico de Marvel, todavía existían obstáculos legales que ni siquiera Kevin Feige podía resolver por su cuenta.

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